El Aikido es un arte marcial con un principio y fin por encima de cualquier otro:

LA NO VIOLENCIA.

El objetivo principal del Aikido es la Paz. El  principal reto del practicante de Aikido es conseguir su equilibrio interior para, posteriormente, armonizarse con todo lo que le rodea.

La práctica del Aikido ayuda a la persona a recuperar su equilibrio desde el punto de vista psíquico y físico.

Dicha práctica consistirá en la realización de una serie de técnicas marciales, basadas fundamentalmente en movimientos circulares, que partiendo de unos principios básicos permitirán el aprovechamiento de la fuerza del compañero para desequilibrarlo y controlarlo de una forma muy eficaz.

El Aikido es un arte marcial de origen japonés su fundador, Morihei Ueshiba, después de un detenido estudio de diferentes artes milenarias de combate,  llegó a la conclusión  que el verdadero espíritu de las artes marciales no se encuentra en una atmósfera competitiva y combativa donde la fuerza bruta domina y el objetivo supremo es la victoria a cualquier precio, sino en la búsqueda de la perfección como ser humano, física y mentalmente a través del entrenamiento constante y la práctica continuada.

El Aikido se niega a convertirse en un deporte competitivo. La competitividad en el Aikido únicamente debería residir dentro de uno mismo.

El Aikido es un arte en continua evolución y cambio, el cual viene dado por la particular evolución de cada uno de sus practicantes.

El Aikido es un arte que se adapta a las características físicas y psíquicas de cualquier persona sin forzarla en ningún momento a realizar actos en contra de sus limitaciones, es por ello que su práctica puede ser recomendada a cualquier edad.