Las técnicas de Aikido son un conjunto de movimientos encaminados a controlar al adversario aprovechando su desequilibrio.

En el Aikido predominan los movimientos circulares, por medio de ellos se absorberá la fuerza del oponente.

En la práctica del Aikido el ejercicio de la propia fuerza física pasa a un segundo lugar, será la destreza y la capacidad por ejecutar las técnicas de una forma relajada que ayudará al practicante a controlar adversarios de mayor envergadura física.

No existe una forma única de prácticar Aikido ya que cada alumno, con la práctica continuada, aprenderá a adaptar el Aikido a sus características personales y físicas. Por este motivo se puede ejercer el Aikido en cualquier estadio de la vida, desde la infancia hasta la vejez.